13 e enero de
2009. Hace exactamente 10 años atrás. Una visita fugitiva a la casa de mi
abuelo Cosme complacía mis sentidos en todas sus posibilidades.
“La luz tenue de la sala de mi abuelo me hacía pensar en las posibles vivencias de un antaño que no vi, donde todo se diluía en un mar que afloró a lo que hoy somos” (Desde la Cima, 2005)
Sin tan solo sospecharlo, y casi de un santiamén, la ingrata traición de la eternidad se hizo presente 16 días después. Aquel hombre de piel de madera marcada por el trabajo de campo,y el sol, se había ido.
Una foto no
tomada dio lugar a otros encuentros de liberación del incipiente luto.
Un jueves,
del 29,
al meridiano
una enera luz florece…
(Fragmento
de Canción inédita)
Decía la
canción que tuvo su letra en esa misma tarde de su muerte.
Foto: 2005. Homenaje hecho a Cosme Pablo. Presentación del Libro Desde la Cima
Fue así como propicie un culto a la imagen no tomada, la de mi abuelo, pero que más allá de eso, se desprendía en mí, un acto puro de imaginación. Imaginación que narraba aquellas acciones micro y cotidianas convertidas en metáforas de vida, ejemplos sencillos, abstractos y concretos que tendía a extrapolar a viva voz. Significaciones que aún puede recordar el pueblo montañoso llamado Cachí.
Un homenaje al pasado, a la vivencia, a la enseñanza de sus experiencias. Memorias que carecían de una presencia física, mas no afectiva.
Sí; la muerte
en mi tierra es casi un tabú. Así como
partieron los grandes maestros del pasado, el paisaje imborrable del valle aún
puede recordar esas voces que se sumergen en nuestra memoria, voces indígenas y
decoloniales que resisten al derecho inalienable y endogenista del ser.
Identidades trastocadas, pero imágenes enclavadas.
Mil ríos de leyenda desaparecieron
mirando atrás este cielo negro;
desde la cima que vieron mis abuelos!,
a ellos se los llevó el tiempo
a mi me lleva el tiempo...
Poesía En Desde la Cima, 2005.
Foto: Valle de Ujarrás, anterior a 1930.
Así, denoto en impresiones vivas, aquellas imágenes que faltaron en un álbum familiar, imágenes mentales obtenidas de la experiencia vivencial que procuran coparticipar de los relatos orales locales.
Después de todo; la evocación del pasado resulta necesaria, en la medida en que se trata de un complejo mecanismo que hace posible la construcción de referentes (personajes) que dinamizan el presente vivido colectivamente (según Halbwachs, 1997; Joutard, 1977; En Ricoeur P. 1999).
En tal sentido, la persistencia del recuerdo (hacia la figura de mi abuelo) como elemento de la palabra evoca naturalmente la lucha de la memoria y con tal se constituye una práctica permanente que; es al mismo tiempo un proceso de invención, de recreación, de afirmación, o por el contrario, de expulsión de unos significados y de imposición o asimilación de otros significados.
La persistencia de una imagen sostenida en los imaginarios colectivos promueve una cuasi- validación de los eventos culturales, palabras, hechos y significados que se anclan desde la afectividad, los sentimientos y sensaciones a los que llamamos realidad. Pero ciertamente, se esbozan en su corporalidad.
Desde luego, mucho de eso, tiene fundamento en la expresividad mítica, poética y artística; pero es una constante humana, encontrar razones de búsqueda y hallazgo vitales desde lo espiritual y metafísico. Yo rescato de esas experiencias, los aprendizajes de la marginalidad en que abuelo vivió: valores como el trabajo y la sencillez; aun sobrevivientes en la mirada de los lugareños.
Por ello, cabe desde mi experiencia; la confección de esa gran artesanía para la memoria local; sobre lo que fue mi abuelo. Y resulta mejor que haber obtenido una última fotografía póstuma que hubiese simbolizado una despedida; ahora la fotografía que nunca tomé se cuela y trasciende a la simpleza de un papel afectado por la luz.
Según menciona C.W. Mills, “Decir que puedes "tener experiencia" significa, entre otras cosas, que vuestro pasado influye en vuestro presente y lo afecta, y que él define vuestra capacidad para futuras experiencias”. (Sobre Artesanía intelectual, 1993). De esa forma, el aquí y el ahora se revalidan y resignifican desde el no olvido.
El no olvido es
manifiesto en la palabra y la palabra halla su enunciación desde la primigenia
imagen que sentimos.
Referencias
C. W. Mills. Del
apéndice "Sobre artesanía intelectual", en La imaginación
sociológica, Madrid, Fondo de Cultura Económica, 1993.
Obando Brenes,
Ronald. 2005. Desde la Cima. Editorial Nuestra tierra. San José.
Obando Brenes,
Ronald. 2013. Cachi, Leyenda y Palabra. Tesis de Maestría. Universidad
Nacional.
Ricoeur, Paul.
2003. La historia, la memoria y el olvido. Editorial Trotta. Madrid.


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