Intersubjetivo (Cosme Harawi)
¿Quién es el “yo trascendental” husserliano? Contrariamente a ciertas
interpretaciones difundidas a lo largo del siglo XX, Husserl lo concibe desde
un inicio como intersubjetividad, esto es, desde que el método de la “reducción” descubre un campo privilegiado de la experiencia intencional4
, dadora
de sentido y validez, gracias a la cual los sujetos se auto-trascienden en su encuentro con el mundo. Pero la intersubjetividad misma presupone una
cierta comprensión de los sujetos trascendentales como intencionalmente
inter-conectados. En efecto, el sujeto trascendental no es solo el polo-yo activo
de tomas de posición o decisión teóricas, prácticas y valorativas, o el centro
pasivo de afecciones5
, sino que es el sustrato permanente e inseparable de un
flujo continuo de experiencias vividas –actuales y posibles–6
. Pero es más que
eso: se trata de un sujeto personal, pues aunque su vida y experiencias fluyen
irremediablemente, permanecen en él como una adquisición permanente, o
hábito. “Yo, como persona, no soy un componente egológico momentáneo del
acto, sino el yo, que ha llevado a cabo todos sus actos previos”7
. El yo personal
permanece en el tiempo, con sus convicciones, las que pueden también cambiar, cambiando él también dentro de un cierto estilo “estable y permanente”,
esto es, un “carácter personal”. Se trata de un individuo libremente motivado y
no del todo predecible8
. Ahora bien, más allá de su carácter centralizado, personal, y de sus propiedades permanentes o “habitualidades”, y entendiéndolo
en su plena concreción, Husserl denomina al yo “mónada”. Toma el término, no
sin alguna razón, de Leibniz9
, pues componentes del yo son también aquí los
correlatos intencionales de sus experiencias vividas y tomas de posición, esto
es, en términos generales, su mundo circundante conocido, familiar, rodeado
de un horizonte mundano extraño de objetos todavía desconocidos10. Dicho
mundo circundante, empero, no es solamente de “cosas”, naturales y culturales, “sino también otros sujetos”, que en tanto “personas morales”, “sujetos de
derecho”11, están esencial e intencionalmente entrelazados en la constitución
concreta del yo. Desde este punto de vista, por ejemplo, los inmigrantes o desplazados, entendidos como mónadas o sujetos concretos, no solo han perdido
un horizonte mundano-familiar mientras ellos permanecen los mismos, sino
que se les ha arrebatado un componente mismo de su integridad personal. (RoseMary Rizo-Patron, 2010: 89) .Ir al sitio...

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